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Adaptación a la Nueva Economía Digital (y II)
La penetración de Internet a todos los niveles está provocando importantes cambios en la estructura de la mayoría de los sectores económicos: se alteran las relaciones entre los distintos participantes (empresas, proveedores, distribuidores, clientes…), los productos y servicios se vuelven más inteligentes al incorporar cada vez más información, surgen nuevos modelos de negocio que ponen en peligro los tradicionales en el sector, etc. La empresa debe conocer y evaluar el impacto de estos cambios en su sector, y definir una estrategia de implantación gradual de Internet en sus procesos y en los servicios que ofrece a sus clientes.
Las empresas necesitan contar con profesionales cualificados para poder mantenerse en un mercado caracterizado por la globalización y la intensificación de la competencia en todos los sectores. Podemos afirmar que, hoy más que nunca, la formación es la clave del éxito tanto en el plano individual (garantizando el desarrollo profesional de cada individuo) como en el plano social y organizativo (empresas e instituciones inteligentes que son capaces de aprender y adaptarse a los cambios). Además, los continuos avances tecnológicos y la rapidez a la que se están produciendo los cambios en el entorno, obligan a un proceso de formación continua, de permanente actualización de sus conocimientos. Por ello debemos desterrar la idea de una única etapa formativa que tiene lugar en la escuela, en los centros de formación profesional y en la Universidad, para asumir que hoy en día resulta de especial importancia la formación continua y el reciclaje de los profesionales, mediante planes de formación que se desarrollarán dentro de las propias empresas.
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